"En el amor no hay recetas, no hay perfecciones, no hay seguridades y la felicidad es solo un momento, un espacio, un rato. La felicidad no es una totalidad.
Hace muchos años decía que el amor es un ejercicio de la voluntad. Hoy, después de haber sido atropellada por un tren de carga más de una vez, sigo pensando lo mismo.
Hay que construir. Hay que trabajar.
Las crisis son útiles. siempre son útiles. Para quedarnos o para irnos.
Algo cambia a partir de ellas. En uno y en el otro.
Aceptar al otro tal como es, sin idealizarlo, es la manera del amor. Si podemos verlo, podremos amarlo en la imperfección. Con sacrificio, con resignación. Si solo vemos al que desearíamos ver, nos quedamos en el camino de la apariencia. Y las apariencias se caen, tarde o temprano."
(Palabras de una mujer influyente. No publico el nombre por respeto a sus palabras y sabiduría)