Todas las mañanas, mi familiar corresponsal lucha contra Neo y Kali para deslizarlo debajo de la puerta.
Ya sé. ¿Por qué leo clarín? ¡Es amarillista! ¿Qué es serlo? ¿No?
De todos modos no toda la composición del periódico es nefasta. Entre sus filas, por mencionar una excepción, se encuentra Fontanarrosa.
Y guarda con decir algo de él. (¡Hasta dónde me transmitió el fanatismo el enano!)
Lo gracioso del caso, que vengo a citar, pasa por la exageración de las peripecias de los personajes que circulan como noticia.
Mel Gibson se puso en pedo, así de simple, y todo aquél que haya leído la noticia habrá tardado en reconocerlo en la foto. En la cual, nuestro desmejorado actor, aparece desalineado y barbudo (jamás lo he visto así). Y el que no se lo haya confundido con el ex presidente de Irak, que levante la mano.
Pero hoy, mágicamente, nuestro corazón valiente luce afeitado, de traje y con cara de perrito bajo una fría lluvia de invierno reposa sobre un copete que ladra: “Pidió Disculpas”
Que poderes extraordinarios trae consigo el perdón.
¿No?
Ah. Al lado mencionaba su actuación polémica en la pasión de cristo.
Entonces me pregunto si ser dictador estará vinculado a nuestra postura frente a la iglesia, tanto como los poderes higiénicos que posee una disculpa.