
El objetivo me robó las pupilas, captó a la perfección un instante cero. Congelado.
Entonces entro nuevamente:
Me siento alienado, las luces vienen a mí, me rodean y me elevan. El aire me mantiene algo despierto. No quiero llegar, no quiero irme, no quiero que el reloj corra. Entonces lo detengo.
El oxígeno recorre mis ennegrecidos pulmones, La Gloria está a la vista y allí iremos.
Los gritos al unísono entremezclan los tonos, somos uno, todos afuera y nadie al volante.