Otro casamiento y van... Saltando, juntos por un amiguito.
Hoy fue un día perdido. Llegué tras otra barra y me dormí con el mate en la mano. Patético. Debo haber visto el día, o lo que de él quedaba, a las 17hs. Es horrendo despertarse a esa hora, no sólo porque me recuerda a quinto año sino porque ya nada puede hacerse. Ahora me voy. La Mancha y después al retorno. Ojalá llueva, sino esta cuenta regresiva será mi sepulcro.
El sábado trabajamos en la rural. Siempre que toca ahí, se sabe, es para quilombo. Mucha gente y barra libre, combinación de la muerte. Un banco, al cual no me interesa hacerle propaganda, cumplió 120 años y festejó con Petinato y Lozano (divina) de anfitriones, los Decadentes y Miranda mini shows. Claro, yo con mi celu caliente, quería registrarlo todo. Pero imposible. 1400 invitados. Volví a mi casa 11 a.m.
Detrás de la barra, una vez terminado el evento. 9 a.m. aproximadamente: - Boludo, mirá como terminó ese flaco. - Flamea como una bandera. - Si logra pararse. Ahora esta en coma. - ¡Cómo tomaron man! - Si, como para confiar en ese banquero. - Tanto como tomar un trago nuestro. - (Risas) - ... - Tenés razón - (Risas)
Si la mitad (y 1400 invididuos son muchos) supiera que somos amateur igual tomarían. Pero un título impone, una boludez tan grande como estar detrás de la barra con el poder. El poder ante los borrachos, minas y putos.