
(De izquierda a derecha: juani, pablo y yo)
El que vive y no proyecta se equivoca.
No quiere decir que, por esto, se evada el día a día.
A no confundir.
Pero estar en el presente trae consigo pensar que hay un mañana posible.
¿Qué sentido tiene sino?
Entonces la carrera se larga. Uno ríe, sufre, llora y sonríe en medidas incalculables.
Se transitan momentos duros, que nos hacen dudar.
¿Seguir o parar?
Y seguimos.
Entonces medito.
¿Cuántas veces lo he visto sufrir?
Qué importa si hoy lo ves sonreír.
El camino tiene esas piedras y uno tropieza para levantarse.
Lo que no te mata, te hace más fuerte.