¿Tanto calor tenemos? ¿Cómo hacen en el Norte? ¿Y en el Litoral? Las lluvias no dejan de destruir la vida. Acá, en pleno centro, creamos la precipitación.
Fabrizio fue testigo, durmió en mi saco mientras yo firmaba testimonio. Salió y conquistó a todo el mundo con su carisma. Su desfachatez. Fue presa de mis felinos y su boca quedó desfigurada. Ahora, mientras aguarda el llamado de Transformaciones, tiene la tarea de acompañarme. De ladrarme los días. uno tras otro. Fabrizio no tiene sonrisa, pero, como yo, se ríe. Nos reímos, a carcajadas. El día, maravillosamente nublado.